¡A MÍ ME GUSTA LA TELE!

Publicado: marzo 14, 2013 en Uncategorized

ImageObservando, leyendo y escuchando tanta crítica televisiva y al tiempo que asoma la falta de creatividad para producir historias de manera diferente, me siento de este lado de la silla. Una tele que no nos gusta, una que nos repudia, una que nos confronta con los modelos sociales que estamos cansados de reconocer, una que nos informa o nos desinforma?, una que nos invade de emocionalidades o será de amarillismo?, una que nos enfrenta al quiénes somos, al cómo somos y al de dónde venimos, una que nos atiborra de atributos que nos construyen como seres sociales, pero finalmente una tele frente a la que estamos cada día saboreando desde el dulce o desde el amargo sentido de identidad.

Las producciones colombianas gozan de una gran postproducción, finalmente vemos ante nosotros escenarios, gráficas, diseños de imágenes bien elaborados, que proponen la estética y marcan entre canales la diferencia de estilo, no tan lejano uno del otro, sin embargo de fácil captación. Aún así,  la crítica por las historias nunca se hace esperar y cada vez que se emite un nuevo producto, los comentarios destruyen cualquier posibilidad de sentarse a disfrutar del mensaje de manera entretenida y sin pensar  si lo que se proyecta o no, va a terminar lesionando y empobreciendo la capacidad de aprendizaje del niño y la habilidad del adulto para preguntarse sobre su realidad. Y no es que no esté de acuerdo en que se deba realizar un análisis exhaustivo de los contenidos de los programas y de su influencia en las audiencias, lo estoy, pero aún más, estoy del lado –si es que existe-, del que cree firmemente en la audacia cognitiva del ser humano para categorizar el bien y el mal, de aprehender del mal el bien, de reconocer entre los contextos los ideales de vida social preconizados por muchos y evadidos por otros. Creo con entereza en la facultad del hombre para racionalizar las ficciones, para entender y aprehender de las mismas la historia del país, sin que esté sometido a repetir conductas reprochables y/o imitar sin valoración alguna las consecuencias de sus actos; el problema no está en qué se ve, está en el uso del cómo se ve, está en el acompañamiento al niño, está en la palabra del sermón, está en las costumbres que sí se deben imitar de casa, está en la inteligencia del padre (y por supuesto de la madre) para entender y aprehender que sus actos son verdaderas re-producciones que puestas en la pantalla son aún más dañinas que la misma tele, que sólo cuenta  historias con un propósito informativo, claro, pero al tiempo con uno de entretenimiento, para que finalmente pueda ser revalorado desde su análisis la concepción de historia, y la comprensión social del mundo al cual nos enfrentamos. Por eso sin ningún recelo puedo decir, ¡a mí me gusta la tele! y esa cajita que me propone maneras de ver y entender el mundo, no tiene la culpa de que la audiencia repita esos modelos como seres robotizados carentes de distinción entre  lo real y lo imaginario.

Olga Lucía Sierra Velásquez

Comunicadora Social – Periodista

Magister en Administración del Desarrollo Humano y Organizacional.

Imagen tomada de: http://listas.20minutos.es/lista/familias-mas-famosas-de-la-television-329895/

 

Si bien es cierto que la producción cinematográfica en Colombia se ha disparado en los últimos diez años, como lo indican las cifras de Proimágenes Colombia, pasando de un promedio de tres películas a doce al año y que los incentivos para hacer “pelis” por parte del estado resultan atractivos y motivadores, también es cierto que en ese mismo tiempo hay algunas obras cinematográficas, incluso producidas en parte con recursos del estado, que se han quedado engavetadas por múltiples razones pero, sobre todo, porque el proceso de producción no termina con el rodaje.

Reza la máxima del cine que solo con la exhibición y distribución de la película se puede dar por culminada la obra y que, incluso más allá, está la explotación de las diferentes ventanas; es por eso, que una película es casi un proyecto de vida a corto plazo; puede haber ciclos de cinco años conviviendo con ella desde la concepción de la idea,la consecución de recursos en convocatorias y búsquedas de coproducción y aportantes, hasta el “reality” de la convivencia, del equipo de producción y talentos, en un promedio de seis semanas ininterrumpidas  de rodaje; el problema es que, después de tanto esfuerzo, todo puede acabar ahí; las imágenes anheladas y sufridas podrían no ver la luz del proyector si la planificación no está bien concebida, o si no se cuenta con la voluntad de los responsables del proyecto y el apoyo del estado.

En días recientes, tuve la oportunidad de encontrarme de frente con las emociones de una historia blanca y sencilla, al mejor estilo de Kiarostami, pero arriesgada en la mezcla del género (drama y misterio), contundente, verosímil y bien contada; una historia que lleva guardada más de tres años desde su finalización: tiempo éste, irónicamente coincidente con la buena racha del cine nacional; una historia que tiene como escenario a Risaralda, pero que también deja ver parajes del Quindío, como el puente de Boquía y Salento: se trata de “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, escrita y dirigida por Gloria Nancy Monsalve, quien con mucha emoción, como si se tratara de una premier -de hecho lo era para público universitario- presentó su largometraje, como si el tiempo se hubiera detenido y como si el montaje se hubiese terminado el mes pasado.

Hasta ese momento, solo rumores había escuchado de la película, sobre la quijotada de la producción y la factura, pero al verla proyectada, no como lo merece el esfuerzo de un largometraje hecho en la provincia -en nuestro Eje Cafetero- y ganador de varios festivales y Imageconvocatorias, sino como un logro postergado, he descubierto que resulta injusta la oscuridad a la que está sometida; que es injusto para guionista-directora, actores y equipo de producción pero, sobre todo, para la comunidad, que podría verse identificada en sus esquinas y situaciones en la pantalla grande. Si se hace pública la memoria cultural de la región y se permite a amantes del séptimo arte criticar una de las pocas películas de largo metraje producidas en la zona, con la objetividad de observarla y no con los rumores que se evaporan, se hará justicia con la cultura y la memoria.

Hoy, soy uno de los pocos que han podido ver el resultado del esfuerzo mencionado, pero debe haber compromiso por parte de los líderes culturales de la región y de los dueños de los derechos, para que las diez copias del celuloide “Los Últimos Malos Días de Guillermino”, que reposan en escaparates bogotanos, vean la luz y los ciudadanos se vean reflejados en él.

A por el estreno que se merece.   

Por: Jorge Eduardo Urrea Giraldo

@jorgeurrea

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La Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira, será sede del encuentro académico de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación (Afacom), el cual se desarrollará el jueves 21 y viernes 22 de marzo.

“Son aproximadamente 70 universidades inscritas en la Asociación y eso representa para el Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios, una ventana importante porque nos permite mostrar el liderazgo y la gestión que ha ido adquiriendo la universidad ante sus similares”, explicó Mauricio Vera, Decano de la facultad de Diseño, Comunicación y Bellas Artes.

El encuentro, – agregó el directivo – permite durante esos dos días hacer una reflexión académica en un tema muy actual que es la comunicación digital y la importancia de los nuevos medios. “Este es un espacio que sirve para verificar las tendencias y pensar hacia dónde se está direccionado la comunicación. Revisar en qué líneas y cuál es el derrotero que se debe seguir en temas de comunicación”, informó Vera Sánchez.

Otro de los objetivos de esta reunión, es mirar con detenimiento el estado de la investigación en temas de la comunicación. “Cómo se debe marcar la pauta en temas de investigación y analizar las tendencias que la comunicación está tomando en el país”, declaró el alto directivo. El encuentro servirá también para revisar el estado financiero y balances de cada una de las regionales que pertenecen a Afacom y nuevas estrategias al interior de la Asociación.

Resumiendo

Publicado: septiembre 13, 2012 en Uncategorized
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1. Lo complejo no siempre es mejor.

2. Lean y escriban bien. La lectura motiva el aprendizaje y el descubrimiento. Si escriben mal comunicarán ineficazmente.

3. Nunca dejen que alguien piense por ustedes, pero por favor piensen siempre antes de hablar.

4. Toda historia merece ser contada, pero no toda historia está bien contada.

5. Toda producción requiere presupuesto. Conozcan sus números.

6. Una historia con un mal sonido termina siendo un fracaso. Eso nos enseña la importancia de oir y de oirnos.

7. Si se puede corregir ya, no esperen a corregirlo en posproducción. No piensen que todo saldrá siempre bien si ello depende solo de esa última oportunidad.

8. Si van a opinar, construyan.

9. Cumplan las reglas así no estén de acuerdo con ellas. Y si es así, hagan todo lo posible por cambiarlas. Sean inteligentes: buenos argumentos y un poco de iniciativa les permitirá vivir en un mundo con normas más parecidas a las que ustedes imaginan.

10. Siempre, pero siempre, tengan un plan B. Si son inteligentes, tengan también un plan C. Casi nada termina haciéndose como fue planeado inicialmente. Muchas veces la manera como se pensó originalmente hacer algo resulta no ser la mejor.

11. Sean creativos y siempre intenten hacer las cosas bien. Solo teman experimentar si no se creen lo suficientemente fuertes como para soportar un fracaso.

12. A pesar de que ayer les dije que era la última vez que lo decía, era realmente la penúltima: la excelencia técnica no salva una mala historia, pero una buena historia puede prescindir de sofisticaciones técnicas para ser una obra maestra.

Santiago Gómez Mejía

Guy Ritchie

Publicado: septiembre 4, 2012 en Uncategorized
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ImageEn películas como Lock, Stock and Two Smoking Barrels, o Snatch: Cerdos y Diamantes, Sherlock Holmes y Sherlock Holmes: Juego de sombras, vemos distintivos muy propios y personales del joven director Guy Ritchie. Ese toque personal que lo diferencia especialmente en las transiciones, la trama, la música, las peleas, los detalles cruciales y una serie de personajes excéntricos.

Es un verdadero placer ver sus largometrajes, porque envuelven de una manera graciosa y engañosa en la trama con varios giros narrativos inesperados. Al ver sus películas hay que prestarle atención al más mínimo de los detalles, porque pueden ser vitales a la hora de descubrir culpables, como en Sherlock Holmes, un tipo con una personalidad orgullosa, sarcástica e hipócrita, con un poco común, pero privilegiado olfato, vicios empalagosos y no muy cuerdo. Él se fija en todo los detalles de lo que pasa a su alrededor de la manera inimaginable, y que una persona normal no haría jamás, pero luego, todo concuerda en nuestra mente por medio de pistas que, a través de “pantallazos” de escenas clave (propio de Guy Ritchie), se van ordenando y forman la historia perfecta, llena de complicadas deducciones y lógica que solo conociendo al derecho y al revés los hechos se es capaz de descifrar.

Hay características que diferencian a Guy Ritchie de los demás directores, lo que le da una particularidad muy atrayente, una atmósfera, un sello único a sus películas, haciéndolas muy agradables. Él es capaz de hacer una perfecta mezcla entre humor, acción, suspenso y drama en un solo largometraje. Le da a cada uno de sus personajes la caracterización perfecta: unos son analíticos, otros cuerdos, otros unos completos despistados e idiotas, que por lo general son los encargados de dar un toque gracioso a sus historias, otros pesados, excéntricos, conflictivos o calmados. Casi siempre hay algún negro gracioso, pero de alguna manera peligroso, algún asesino con personalidad tranquila pero muy analítica, casi siempre las autoridades son las más humilladas, y se enaltece la inteligencia del antagonista.

Las transiciones son un éxito, ya que puede cambiar de una escena a otra completamente distinta, por medio del sonido y el movimiento que hace un tambor de una pistola al girar, o nos puede hacer deducir por medio de imágenes rápidas lo que pasa casi por inercia. También utiliza ese método para dar a entender, por ejemplo, que alguien se fue de un país a otro: primero una imagen rápida del personaje empacando su ropa en maletas, abordando un taxi, luego en el aeropuerto, volando, en otro aeropuerto, desempacando. Todo eso en segundos, pero queda muy claro lo que pasó, otros, emplearían la manera más fácil, una flecha roja sobre un mapa, de un punto a otro, y se acabó.

Por estas características, se debe resaltar con gran admiración el trabajo de este director que es capaz de innovar, plasmando en sus películas su firma muy visible y valiosa. Guy Ritchie se merece una gran ovación por su creatividad, y principalmente, por ser un claro ejemplo de que para ser magistral, no se necesitan muchos años de experiencia, solo creatividad y decisión, características de un alma joven y sin pereza para marcar huella.

Por Sebastián Arcila Reinosa, estudiante del Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.

Imagen tomada de: http://www.cinetelia.com/tag/guy-ritchie

Televisión privada

Publicado: agosto 31, 2012 en Uncategorized
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Los canales privados solo quieren entretenernos, generar un rating que puedan demostrar para así poder vender publicidad y ganar dinero.
Como toda empresa lo único que buscan son ingresos, sostenibilidad y rentabilidad. Es equivocado condenar la televisión privada por querer ganar dinero, generar empleo y entretener, aunque muchos digan que esto lo único que hace es generar más violencia en Colombia. Debemos tener en cuenta que el conflicto es la raíz del entretenimiento y negar esto es también negar nuestra propia naturaleza. La historia de Colombia es así y tal vez lo único que puedo decir es que nosotros no estamos aún preparados para este contenido, porque en vez de odiar a Pablo Escobar estas series terminan elogiándolo y exaltado con todos los productos conexos que se lanzan al mercado aprovechando el éxito de la serie: un álbum, camisetas, tapas, afiches.
Como empresario (No tengo empresa): reconozco que según el rating, las narconovelas y los realities son dos productos que generan grandes ingresos. Están rompiendo todos los récords en la televisión colombiana y esto es muy bueno.
Como persona culta (Quizás soy culto): La finalidad de la televisión privada es vender. No creo que ver estas producciones nos vuelva brutos, pero sí hay unos que ya lo son y se ‘emboban’ viendo este contenido. La televisión privada no va a cambiar. Si quieren educarse les recomiendo cambiar de canal o de instrumento. La televisión pública va dirigida a los ciudadanos, no a los consumidores.
Como padre de familia (Aún no tengo hijos, gracias a Dios): Es acertado decir que estos programas son una mala influencia para nuestros hijos, pero es una peor influencia usted. Si deja que su hijo vea estos programas solo y no le habla acerca de ellos, está educando un mal televidente. No podemos dejar que la televisión privada sea la educación de nuestro futuro. Si llega a pasar esto, significa que los padres y escuelas han fracasado.
Como crítico (Pensamiento crítico es una teoría, no es solo rajar por rajar): Estamos hablando de entretenimiento y no de información, estos medios informativos pueden manipular y una de las formas de vender, es que ellos por ejemplo, dicen sobre El Patrón del Mal que está realizada desde la perspectiva de las víctimas y que quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. La producción es ficcional y no está sujeta a la realidad, entonces no creo que aprendamos mucho de nuestra historia, pero sí de valores. Hay que ser un televidente crítico.
Como comunicador audiovisual (Pronto lo seré): espero no terminar trabajando para un canal, aunque soy consciente de que la vida puede dar muchas vueltas. El conflicto es la raíz de toda historia. No podemos negar la violencia ni tampoco decir que Colombia está así por culpa de la televisión. Nuestro país viene mal por cosas desde mucho antes de nuestra independencia. Además, nos gusta tanto la violencia que en realities como ‘Protagonistas’ somos felices enviando mensajes para eliminar a alguien. En ese sentido, como dicen algunos teóricos, estamos siendo cómplices de un asesinato simbólico.
En conclusión, Protagonistas de Nuestra Tele es solo un circo que lo único que busca es entretener y lo hace a través del conflicto. Por eso es que los participantes se mantienen peleando. Eso es también una ficción. Yo no lo llamaría realities, sino una novela larga con personas del común que quieren ser actores. (Nunca lo van a ser. ¿O cuántos ganadores de Protagonistas, son protagonistas de algo?). Y El Patrón del Mal es otra ficción que busca entretener con más violencia.
Mis aprendizajes:
  • Debemos tener una posición crítica hacia los productos en televisión privada, pero tener en cuenta que la finalidad de dicho formato es vender y no educar.
  • Que nuestras familias tienen un gran problema, porque dejan que la televisión eduque a sus hijos, sin asesorarlos sobre lo que ven.
  • Toda historia merece ser contada, bien sea ficcional o de la vida real.
  • Que estos programas son una repetición poco creativa, los realizadores se quedaron sin imaginación. Factor X, Xs, X algo. En pocos días puede salir Factor XXX, creo yo. También el Desafío, la Isla de los famosos, Expedición Robinson. O peor, traemos formatos y productos del extranjero, que pueden no responder a las necesidades del televidente promedio de Colombia.
  • Necesitamos nuevas formas de narrar la violencia, una manera que entretenga y eduque.
  • No podemos echarle a culpa a los demás (en este caso a la televisión privada). Primero debemos asumir una responsabilidad personal y hacer así el cambio.
Por Jaime Andrés Villa, estudiante del Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.
Imagen tomada de: villavisual.blogspot.com/

ImageEl sueño americano en cifras

En años en los que las economías latinoamericanas crecen más que la estadounidense, el asunto del sueño americano parece haber pasado de moda. De hecho, la expresión “American dream” pasó de representar el 0,0000022% de los bigrams presentes en los libros de Google escritos en español para 1999, a menos del 0,0000012% en 2008. Es decir, cada vez se hace menos referencia al concepto del sueño americano en la literatura hispana.

No obstante, el fenómeno migratorio colombiano en EE.UU. sigue siendo un asunto de la mayor vigencia. Así lo demuestra un estudio de William Mejía, próximo a publicarse, según el cual, entre 2001 y 2010 se observa un crecimiento en la obtención del estatus de residentes legales por parte de los colombianos en EE.UU., incluso después del descenso durante la crisis financiera de 2008. Además, el estudio identifica un incremento continuo en las cifras decenales de residentes en EE.UU. nacidos en Colombia, pasando de 509.872 en 2000, a 636.555 en 2010. En otras palabras, aún luego de la crisis económica, la emigración de colombianos hacia EE.UU. continúa en aumento.

¿Pero qué ha pasado con esos colombianos? ¿Qué queda del ‘sueño americano’? En un trabajo del Grupo de Investigación en Movilidad Humana (GIMH) se hace un análisis del asunto a partir de los datos más recientes del Amercian Community Survey (ACS). Para empezar, el contingente colombiano en EE.UU. resulta ser el mayor entre las nacionalidades andinas. De los inmigrantes colombianos, el 56,9% son mujeres y el 23,5% están entre los 45 y 54 años de edad (siendo el grupo de edad predominante). En cuanto a su educación, el 28,7% de los mayores de 25 años tiene un título universitario o superior. Teniendo en cuenta que aquel valor es de 28,2% para el promedio de EE.UU., los inmigrantes colombianos estarían, más o menos, bien educados. Aunque esa cifra para los inmigrantes colombianos es muy similar a la de la población en Colombia, sí difiere significativamente de las de otros contingentes en EE.UU., como el ecuatoriano, para quienes solo el 14,7% cuenta con un título universitario (o superior), y el boliviano con 30,3% con educación universitaria.

Al analizar los indicadores de bienestar material de los migrantes, no sorprende que estén muy por encima de la media de la población en Colombia. Mientras el ingreso per cápita en Colombia, según el FMI, fue de US$9.592 anuales para 2010, el de los colombianos en EE.UU., según la ACS, fue de US$24.538. Por otra parte, de acuerdo al DANE, la tasa de desempleo en Colombia cerró 2010 en 11,8%; mientras tanto, la de los colombianos en EE.UU. fue de 7,9%. De igual forma, mientras las recientes cifras del DNP  ubicaban al 40,2% de la población de Colombia como pobres; según la ACS, solo el 11,7% de las familias colombianas en EE.UU. viven por debajo de la línea de pobreza. Si bien cuestiones metodológicas impiden que estas cifras sean comparadas de forma directa, sí sugieren una situación clara: en promedio, los colombianos en EE.UU. disfrutan de mejores condiciones de vida material que la gente en Colombia.

No obstante, de forma sorprendente, los indicadores de bienestar de los colombianos en EE.UU. se encuentran muy cerca del promedio americano. Según la ACS, para los EE.UU. el ingreso per cápita en 2010 fue de US$26.059 anuales, las familias pobres eran el 11,3% y la tasa de desempleo fue del 6,9%. Esto hace parte de un fenómeno más general. Las grandes diferencias en términos de bienestar en EE.UU. no se encuentra entre los nativos y los inmigrantes (sus indicadores son prácticamente idénticos), sino entre los inmigrantes nacionalizados y los no nacionalizados.

Para ilustrar el asunto, mientras los ingresos medianos de los hogares de inmigrantes nacionalizados fueron de US$55.295 anuales, siendo superiores a los de los nativos (US$50.541), el de los inmigrantes no nacionalizados fueron apenas de US$38.077. Así mismo, mientras el 9,7% de las familias migrantes nacionalizadas se encontraban por debajo de la línea de pobreza, más del 26% de las familias migrantes no nacionalizadas lo estaban.

De tal forma, el sueño americano, entendido como la posibilidad de alcanzar mejores condiciones de vida material, parece seguir vigente. Como en el caso de los colombianos, los inmigrantes “promedio” tienen condiciones muy similares a las de los nativos estadounidenses, y superiores a las de sus países de origen. Sin embargo, el estatus migratorio sí estaría determinando el éxito económico de los buscadores del sueño americano. Mientras los inmigrantes nacionalizados disfrutan de condiciones de bienestar ligeramente superiores al promedio de los nativos, los inmigrantes no nacionalizados son el grupo poblacional con las peores condiciones de vida.

En conclusión, el éxito económico en el país de las oportunidades estaría guiado, más que por las capacidades mercantiles (de lo que siempre se ha regocijado el capitalismo americano), por el cumplimiento de trámites legales.

Por Javier Mejía Cubillos, docente del Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira. Twitter: @javiermejiac

Artículo publicado en ABC Economía, en agosto 2012.

Imagen tomada de: http://manosalacobra.blogspot.com/2010/11/el-sueno-americano.html