Una huella indeleble

Publicado: octubre 7, 2011 en Uncategorized
Etiquetas:, ,

Hay tres cosas importantes en la vida: respirar, tener dinero y comer.  Pero, ¿qué pasa cuando nada de esto te importa y te encuentras cinco metros bajo tierra?. Es difícil de responder y de imaginar, pues el solo hecho de pensar en esto me hace llorar, no porque me pase a mí, sino por saber que en cualquier momento las personas que quiero, allí todas pararán.

– Atención por favor. Quiero realizar un brindis por los 15 años de mi hija Sara, que hoy deja de ser mi niña, para convertirse en una hermosa mujer.  Ahora no me queda más que decirle que cuenta con todo mi apoyo y que siempre estaré a su lado cuando me necesite. Te amo con todo mi corazón, hija mía, hoy estás cumpliendo 15 años, pero así cumplieras 37, siempre serás mi niña consentida.   ¡Salud!.

Los abrazos y aplausos no se hicieron esperar, ni las lágrimas derramadas por aquellas palabras que su padre con tanto amor le decía.

Quince primaveras tienes que cumplir, quince flores nuevas que te harán feliz, quince primaveras, quince flores nuevas, y una vida entera por vivir…

Todos te dicen que estás hermosa y que desde hoy el tiempo no pasa, ¡corre!.  Yo recuerdo mis quince como la mejor fiesta que se ha realizado en mi casa, tanto así que ya han pasado cuatro años y mis amigos todavía me hablan de ella, de lo maravillosa y divertida que fue.

Yo la pasé bien, pero nunca imaginé que lo que yo más temía llegaría tan pronto. Como lo acabas de decir, el tiempo empieza a correr, no habían pasado ni cuatro meses desde ese hermoso momento de mi vida con mis amigos y familia, para cuando llegó un día que jamás olvidaré y que siempre quedará grabado en mi mente como si fuera ayer.

– Era 4 de Marzo. Salí a comer con mi papá. Te lo juro, esta escena no se me olvida, estábamos sentados en el asadero, pedimos chuzos.  Mientras esperábamos que llegara la comida, le cogí la mano derecha y le dije que le iba a leer la mano.  Tenía la línea de la vida muy larga y le dije que iba a vivir mucho, él se miro la mano y dijo: – Eee, pero mira, yo sí voy a vivir mucho, así que mucho cuidado que hasta los 85 años me llega a la casa a las 11: 30, no más tarde.-

Nos reímos toda la noche, llegamos a la casa y todos dormimos juntos, en la misma cama.

¿Pero, qué hay de malo en lo que me estás contando?, por lo que dices la pasaron súper rico ¿Y cómo hicieron pa dormir los cinco en una cama? -Como si no conocieras la cama, es grande, tú sabes-  Sí, sí, es verdad, pero, ¿qué fue lo malo que pasó?

Hay momentos en los que me siento culpable, pues mi papá no tenía ganas de ir a esa fiesta, y yo le insistí mucho porque mi mamá también tenía muchas ganas de ir.  Me encontraba en la casa realizando las tareas para el colegio cuando sonó mi celular. No quise contestar porque pensé que era Daniela para preguntarme cosas del colegio.  Luego sonó el teléfono de la casa, contesté y era mi mamá y me dijo muy alterada: – Sara, páseme a su tía ya que la necesito urgente-.  Mi tía Angélica pegó un grito y empezó a llorar, dijo algo como: – Santiago, hijo, móntese al carro, Sara, Valentina, vamos, pasó algo horrible, su mamá nos necesita.

Santiago, mi primo, condujo lo más rápido que pudo hasta el restaurante. Cuando llegamos todo era una pesadilla, todos estaban asustados, había sangre, las sillas tiradas en el piso, la gente llorando y nadie me decía qué pasaba, mi tía estaba en shock. Volvió a sonar el celular, era mi mamá, ya no estaban en el restaurante, se me acercó un amigo de mi papá, me abrazó y me dijo: -Lo siento mucho, Sara-. Solo esas palabras me hicieron entender que a mi papá le había pasado algo, lloré como nunca, me enloquecí y solo quería verlo.  Cuando llegué a la clínica, él todavía se encontraba en la ambulancia.  Salí corriendo hasta donde estaba, lo abracé y seguí llorando. Solo recuerdo que le decía que lo amaba y que no me podía dejar sola, que abriera los ojos y que me dijera otra vez que me iba a cuidar hasta que yo tuviera 85 años, que recordara que la línea de la vida para él era muy larga y que no me podía abandonar, no ahora, no de esa manera. Una enfermera me sacó de la ambulancia, pero yo no respondía, me doparon y me dejaron en una camilla.

– Fue horrible, Angélica, estábamos sentados comiendo cuando de repente… Solo escuché un disparo y vi cómo, lentamente, él caía de su silla intentando cogerse de mi mano.  Vi cómo ese man se alejaba con el arma como si no hubiera hecho nada. Nadie se movió, nadie hizo nada, me arrodillé a su lado pidiéndole que no me dejara, que estuviera a mi lado.  La sangre fluía, yo no lo quería soltar. Bastó un disparo para arrancarlo de nuestras vidas.  Angélica, nos mataron a Jaime, nos lo mataron, Dios mío santísimo, ¿ahora qué voy a hacer con mis hijas?, yo no voy a ser capaz de vivir sin él. ¡Angélica, lo necesito!.

– Me desperté desubicada. Soñé que a mi papá lo habían matado mami, fue horrible. Mi mamá estaba destruida, así que no era una pesadilla. Empecé a llorar y a llorar. Pensé que ese día iba a ser duro pero solo empezaba lo peor.  El día del entierro estuve tan mal que me quería enterrar con él, estuve a punto de tirarme con él cinco metros bajo tierra. Él ya no respira, no se llevó el dinero que con tanto esfuerzo consiguió y ya dejó de sentir hambre.

¿Sabes? Todo lo importante de la vida se reduce al día de nuestra muerte. No te imaginas el dolor que se siente al ver cómo la vida te arrebata a las personas que más quieres.  Es difícil de aceptar, es algo que no se lo deseo a nadie, pero lastimosamente todos algún día tendremos que pasar por una historia similar, aunque en condiciones quizá diferentes.  Mi papá no está, pero todavía lo siento a mi lado, cuidándome como lo prometió el día que cumplí 15 años.

En memoria de John Jairo Marulanda Buriticá.

Por Tanya Betancourt. Estudiante de segundo semestre de Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.

comentarios
  1. Una gran historia contada desde lo más profundo del alma, me encanta… casi lloro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s