Lectura y nuevos contextos tecnológicos

Publicado: octubre 21, 2011 en Uncategorized
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PARTE III.

¿La red ha influido para que hoy se lea menos que ayer?

El texto no lineal 

La formación que recibimos durante generaciones nos preparaba para enfrentarnos a textos lineales, impresos o audiovisuales.  Por ejemplo, la historia de los países, de la independencia, de las conquistas, todas se ofrecen en los libros de forma lineal.  Los cuentos infantiles conservan una estructura que nos enseñaron, casi desde la cuna, que todo relato tiene inicio, nudo y desenlace, y así crecimos leyendo novelas y cuentos, viendo telenovelas, películas y seriados que conservan la misma estructura.  Los libros impresos son lineales, empiezan en la página uno y terminan en la última. Es el esquema que la humanidad ha guardado en su memoria generación tras generación.

Pero, hablo desde la literatura, a finales del siglo XIX y principios del XX, la novela nos enseñó que la noción de tiempo lineal es humana y que como tal se puede pervertir.  Marcel Proust retrocedió en el tiempo hasta su infancia y a través del recuerdo. En busca del tiempo perdido, reconstruyó la historia de su vida, pero también la de Francia en el siglo XIX. Entre el ir y volver de su mente, del presente al pasado y viceversa, nos dijo que el tiempo solo es medible para controlar y cuantificar los distintos periodos de la historia del ser humano, pero que éste fluye y refluye, se detiene, se inmediatiza, se hace presente y presente continuo, no es solo pasado, presente y futuro.  Es decir, que el tiempo es inaprensible y que podemos jugar con él dependiendo de nuestras necesidades y deseos.

Pero así como el tiempo es subjetivo, la construcción de la historia también lo es.  Y entonces empezaron los escritores a jugar con la paciencia del lector porque sus historias dejaron de ser lineales, nos cambiaron la estructura, el esquema original, y el cine le siguió el juego.  En la parte ficcional de El Laberinto del Fauno, la historia solo sucede en la mente de la protagonista que nos muestran al inicio de la película, a punto de morir, pero mientras agoniza recoge un fragmento de su vida para explicarnos lo que la llevó a ese estado con el que se inicia la historia.  Fue el haberse negado a sacrificar a su hermano bebé a cambio de regresar a su reino (se creía princesa); pero desde la Historia, narró la guerra civil española y lo que le tocó vivir al lado de su madre y su padrastro.  Un tiempo circular, como en Crónica de una muerte anunciada.

Eso es precisamente lo que encontramos en la red.  Un manejo del tiempo no lineal: las historias allí no son lineales, nuestro acceso a la información tampoco lo es. Navegamos de un lado a otro, saltamos de un enlace a otro y vamos construyendo nuestra propia historia sin tiempo, tejemos nuestra propia red.  Y esto ya es un reto para quien se enfrenta a la lectura en este medio.  ¿Cómo ir de un enlace a otro sin perder el objetivo o el propósito de la lectura?  En este punto encuentro la primera obligación como lectora de textos en la red: ¿cuál es mi objetivo de lectura?  Si lo tengo claro puedo decidir hasta dónde llegar y eso da la sensación de libertad, porque soy yo quien, de alguna manera, voy construyendo el conocimiento como lo quiero y necesito.

Por Inés Emilia Rodríguez- Docente Programa Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.

Imagen tomada de: http://losbiblioespecialistas.blogspot.com/2011/06/nuevas-tecnologias-vs-bibliotecas.html

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