¡Epaaaaa!, Jajajajajajaja

Publicado: diciembre 13, 2011 en Uncategorized
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¡Epaaaaa!, Jajajajajajaja

Muchas son las reflexiones que los críticos y estudiosos han planteado y publicado sobre el tema del lenguaje en las redes sociales, aunque aún no hay acuerdos sobre lo que el empleo de éste ha significado para el desarrollo o evolución del idioma.

Pero no se necesita ser un experto para darse cuenta de que mucho ha cambiado la forma en que los seres humanos, especialmente las nuevas generaciones, se comunican.  Y no lo digo solamente por las tecnologías que llevan y traen información.  Lo digo, además, por la manera como se utilizan esas herramientas y por lo que se comunica a través de ellas:

–                jajajajaja… hágale … también se le volea pata….. jajajajajaja… ;

–                Epa!🙂

–                esoooooooo… jajajajajaja….

Es la conversación coloquial, sin normas que rijan la comunicación.  Cada quien se las ingenia para transmitir el “estado”, (como se le dice en el argot de las redes) en que se encuentra.  En ellos son escasos los párrafos largos como los publicados en otros medios.  Bastan unas cuantas palabras para expresar sentimientos, emociones, para transmitir la información que se quiere sea la que le llegue a la persona (o a las personas) indicada:

Simplemente FeLiZ!

jaja que vaaaaa

Pero lo que interesa es el modo como se expresa lo que se siente o lo que se piensa. Me pregunto cuáles son las expresiones que empleamos cuando estamos frente a frente con la persona a la que nos dirigimos, y me doy cuenta de que muchos de los usuarios de redes como Facebook tradujeron los gestos, las exclamaciones, las palabras, la expresión de los sentimientos, las onomatopeyas empleadas en el lenguaje oral, especialmente, en una serie de códigos para intentar dar la apariencia de realidad a la conversación virtual:

Yeaaaahhhh!!! Hoy me caso

jajja…..uuuummm mis mejores deseos

ooooooooooh que desgracia

¿¿¿¿¿¿¿quién es el paciente………….

No es que el hablar con otra persona a través de Facebook no sea real.  Es solo que la red en sí misma es un mundo virtual.  Lo interesante de este asunto es la capacidad que tiene el ser humano para crear códigos, para acercarse al otro por medio del lenguaje.  Lo que hay allí es un despliegue de ingenio y creatividad, no importa si el mensaje es frívolo o profundo, si se violan hasta las más mínimas normas en el empleo del idioma.  Ni siquiera los antiguos telegramas, con su brevedad, llegaron a golpear de una manera tan “descarada” el lenguaje:

Aaayyyyyyyyyyy se bolvió inecto el bobo este

lo siento como algo aflijido por que tanta depreción

No interesan las abreviaturas, la ortografía ni la sintaxis.  Las reglas del idioma están excluidas de las conversaciones que se registran en las redes, especialmente en Facebook, porque en otras, como en Twiter, la limitación de los caracteres que se pueden emplear para decir lo que se está pensando, puede ser una de las limitaciones para que la participación de muchos usuarios sea más amplia.  Pero con expresiones como las que se registran entre estos párrafos los usuarios de la conversación se entienden:

¿¿¿??? No entendí

Diviiiiiiiiiiiiiiiiinoooooooooooo

q bn, dspus le cuento

Pero las limitaciones de ese inventarse códigos son mayores que las ventajas: primero, los códigos que allí se crean son cerrados, generan en muchos casos comunidades cerradas y no todo el que los lea los entiende.  Por ejemplo, yo casi no entiendo lo que querían decir dos jóvenes que hablaban entre ellos y se decían Mk.

Otra dificultad es el riesgo de acostumbrarse a escribir de tal forma en toda ocasión, y tropezarse con que en el mundo real, en el desempeño del trabajo o del estudio las exigencias sean otras y no se logre alcanzar lo mínimo a la hora de expresar lo que la gente quiere leer u oír.

un dolorsito cerca ahhh, al ladito deee, junto ahhh, pegado ahhh, no doy con el nombre jijiji

Es decir, que ese lenguaje de la red es incapaz de funcionar cuando se trata de enviar un mensaje a través de una circular dentro de una empresa, a la hora de publicar un artículo en un medio, de publicar un poema o escribir un diálogo dentro de un guión para un audiovisual.  Porque como se dijo antes, esos son códigos cerrados, en la vida real las personas se ven obligadas a expresar claramente sus ideas, a argumentarlas o exponerlas con coherencia porque las sociedades todavía se cohesionan entorno al lenguaje.

Es cierto que cada quien, dependiendo del mensaje, del momento, del receptor, encuentra la forma de expresar lo que desea sin necesidad de escribir un párrafo ni de utilizar una secuencia de imágenes…

uyyyy, juemadre, Paola también se dejó capturar, ajajaja

chevere!!!

Pero no todos los seres humanos son usuarios frecuentes de las redes, no todos tienen acceso a la tecnología y no todos están dispuestos a sacrificar la pureza del idioma, sea cual sea este, ni la claridad, calidad y coherencia de la comunicación.  Un ejemplo de ello es el profesor y periodista, Camilo Jiménez, cuando hace algunos días en el periódico El Tiempo se lamentaba:

“Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando estos veinteañeros de ahora tengan 30 y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas, voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta.”

Se encuentran ya algunos manuales publicados donde enseñan cómo escribir para la Web, pero ninguno habla de cómo se debe escribir en redes sociales como Facebook.  Entonces, quedan flotando en el aire algunas inquietudes: ¿Creatividad, ingenio…? Sí…, tal vez.  ¿Evolución o revolución del lenguaje?  ¿¿¿???

Fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/camilo-jimenez-renuncia-a-catedra-de-comunicacion-social-porque-sus-editores-no-saben-escribir_10906583-4

Por Inés Emilia Rodríguez- Docente Programa Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.

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