Medallas olímpicas y sistemas sociales

Publicado: agosto 14, 2012 en Uncategorized
Etiquetas:, , ,

En las últimas semanas ha sido prácticamente imposible pensar en algo diferente a las Olimpiadas. Aunque muchas cosas llamaban la atención del evento, la competencia de los nacionalismos era, a mi parecer, la más interesante. Más allá de lo sugestivo que resultan las pasiones generadas por la simbología nacionalista, resta comprender por qué algunos países fueron más efectivos en la lucha por las medallas olímpicas.

Que Estados Unidos liderara la tabla de medallería y que sus cercanos rivales hayan sido el resto de las potencias económicas, sugiere que los países más ricos pueden preparar los mejores deportistas. Que además compartan grandes poblaciones, hace pensar que entre comunidades con más gente resulta más probable encontrar un atleta excepcional. Dejando de lado estas brillantes conclusiones, usted estará de acuerdo con que el asunto merece mirarse más a fondo.

Yo propondría que se empezara por la siguiente pregunta: ¿Acaso la estructura social podría ser determinante para el surgimiento de campeones olímpicos? En principio, le diría que esta es una pregunta simple. Solo una sociedad en la que se elogiara la diferenciación y la competencia sería conveniente para forjar grandes deportistas. A mi parecer, solo el capitalismo, en su versión más liberal, estaría en capacidad de lograr eso. Después de todo, el motor de las economías de mercado es la competencia y la búsqueda de beneficios extraordinarios (en el mejor sentido schumpeteriano, si lo quiere entender así)

Sin embargo, la historia de los Juegos Olímpicos sugiere algo completamente distinto. Según The Economist, las naciones más eficientes en términos de competidores enviados por medallas ganadas  en la historia de las Olimpiadas modernas (1896-2008) fueron Alemania del Este (3,3), Unión Soviética (3,4), Estados Unidos (4,1), Rusia (5,8), China (6,2), Etiopía (6,3), Antillas Británicas (6,5), Hungría (7) y Rumania (7). Al menos 7 de estos 9 países lograron la mayor parte de sus medallas bajo sistemas socialistas y/o autocráticos.

El asunto no se detiene ahí. En un reciente post en el blog del Instituto de Investigación en Desarrollo de la Universidad de Nueva York se reflexiona sobre la cuestión en los juegos de Londres 2012. Se hace referencia a 6 países excepcionalmente eficaces en alcanzar medallas (con respecto a su PIB): Bielorrusia, Ucrania, Kazajistán, Rumania, Irán y Jamaica. ¡Oh sorpresa! Exceptuando Jamaica, los sistemas políticos de todos estos países comparten antecedentes marcadamente represivos.

Que los proyectos autoritarios y socialistas han resultado ser más efectivos que los liberales y capitalistas en las competencias deportivas es algo contraintuitivo. Argumentos económicos y políticos estarían detrás de ello.

Por un lado, si bien el capitalismo premia la iniciativa privada y la competencia, esto se limita a las actividades transables en el mercado. Con ciertas excepciones, las actividades deportivas se caracterizan por carecer de mercados (al menos a escala local). En esa medida, el deporte comparte las propiedades de cierto tipo de bienes, como la cultura, los cuales son considerados valiosos por la sociedad en conjunto, pero los mercados no logran proveerlos en la cantidad apropiada.

Siendo así, el desarrollo de espacios competitivos exitosos, usualmente, depende económicamente del apoyo estatal. Es allí donde las cuestiones políticas salen a la luz. En primer lugar, los campeones olímpicos suelen ser identificados como el símbolo de la superioridad de una Nación, asunto que todo “líder” puede emplear para validar su proyecto político. De tal forma, todos los políticos tienen incentivos para promover el surgimiento de grandes deportistas. La restricción yace, como de costumbre, en las limitaciones de recursos. Es posible emplear todos los recursos de una Nación para obtener excelentes corredores o nadadores, que muestren al mundo la grandeza del régimen de turno; sin embargo, pocos estarían de acuerdo con que eso fuese una buena idea. De nuevo volvemos a la cuestión de que los países ricos pueden entrenar mejores deportistas.

No obstante, el sistema político sí determinaría limitaciones extraeconómicas a estas estrategias “populistas deportivas”. Mientras las autocracias están más o menos libres de restricciones políticas (los jugadores con capacidad de veto son pocos, diría Tsebelis), las democracias están repletas de controles (muchos jugadores con veto). Así, mientras en la primera el jefe de turno estaría en capacidad, por ejemplo, de cerrar hospitales y escuelas para emplear esos recursos en la legitimación del régimen vía el deporte; en el segundo caso eso sería poco probable (los pesos y contrapesos del sistema habrían de impedírselo).

La razón por la cual antiguos regímenes autocráticos siguen teniendo un buen desempeño en las Olimpiadas, a pesar de ser actualmente democracias, estaría en los efectos de largo plazo de la inversión. Los recursos empleados en el pasado seguiría reportando retornos en la actualidad; por ejemplo, las instalaciones deportivas y antiguos campeones (ahora como nuevos entrenadores) estarían aun disponibles.

Claramente, en la promoción deportiva de las autocracias yacen serias inconsistencias morales ¿cómo es posible que se resalten los logros excepcionales de deportistas en un sistema en el que se promueve la igualdad de resultados para el resto de la población? ¿Cómo es posible que se promueva el éxito en las competencias deportivas en una sociedad en la que se coarta la competencia económica o política?

Si bien el asunto merece una discusión más profunda, nuevamente es posible esgrimir escenarios en los que sacrificar libertades puede procurar mejoras en eficiencia. La pregunta sigue siendo la misma ¿qué tipo de sociedad preferimos?

Por Javier Mejía Cubillos, docente del Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios, Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira. @javiermejiac

Artículo publicado en ABC Economía, en agosto 2012.

Imagen tomada de: http://coc.org.co/quienessomos/valores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s