Lo nuevo de Trompetero, un salto al vacío

Publicado: enero 16, 2014 en Uncategorized
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La nueva propuesta cinematográfica de Harold Trompetero cae de barrigazo. ‘Todas para uno’, su más reciente producción es evidente.

Explico: El guión es débil, predecible y forzado. Los diálogos carecen de fuerza y de contenido. Las frases no proponen conflicto, tensión ni emoción. Las conversaciones son gaseosas y conducen a escenas planas y obvias.

Cada vez que hay una nueva secuencia, el espectador sabe hacia dónde va la trama. En esta nueva ‘obra’, a Trompetero se le olvida una clave primordial en el guión, que debe ser sugerente, cáustico y curioso. Se pasa por alto, ser creativo, novedoso y atrevido. Aspectos que se le pueden excusar a un amateur, pero no a un experto como es a este director (Diástole y sístole; El paseo I y II; Mi gente linda, mi gente bella; Muertos del susto; Riverside; Violeta de mil colores; por citar algunas).

Suficiente trayecto para descubrir que los guiones deben lanzarle a los asistentes anzuelos, acertijos, mejor dicho, ciertas dificultades que inviten a pensar y a tener atrapado al público. Pero el asunto es más grave. Si Trompetero, como lo ha dicho en varias ocasiones, quiere entretener y divertir, aquí se equivoca.

La lógica de provocar risotadas y agradables sonrisas es tan compleja como hacer terror o drama. Y aquí ‘Todas para uno’, brilla por lo simple y plano. La propuesta carece de humor, de finos chistes, de cuidadosos comentarios que provoquen la carcajada.

Los vacíos continúan. Personajes inverosímiles. Una Jessica Cediel, exagerada en sus gestos, hostigante, melosa, cansa. Santiago Alarcón, no siente ni vive el papel, carece de investigación. Mary Méndez, hace de Mary Méndez, aletosa y gritona y María Helena Doering, posa y finge.

Pero lo más delicado es que el elenco no es creíble. Aparecen y desaparecen sin saber de dónde vienen o hacia dónde van. No presentan causas ni consecuencias. Parecen como marionetas que salen y entran a cada escena sin justificación alguna. Aspectos más delicados aún. Asistí al filme bajo el argumento de ‘apoyar al cine colombiano’, pero flaco favor le hace Trompetero al séptimo arte nacional, cuando su compromiso es pobre.

Su apuesta por el reír es estéril, su propuesta estética es lastimera, su aporte político es mediocre. Sugiero que ‘Todas para uno’ no debe hacer parte del listado de películas que contribuyan al historial fílmico del país. En esta ocasión, Trompetero perdió la brújula y solo habrá que esperar a ver si recupera el camino del director que pretende ser.

 

Franklyn Molano Gaona

Docente

Programa Comunicación Audiovisual y Multimedios

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